Se realizará un reforzamiento de la población existente en las Islas Chafarinas, consistente únicamente en una pareja. Las migraciones de águila pescadora desde el norte de Europa (Finlandia, Suecia y Alemania principalmente) en su viaje hasta África se deben favorecer mediante la instalación de nuevas parejas en zonas seguras mediante la construcción de nidos artificiales en las islas donde la población no esté saturada (medida probada con éxito en Menorca y Córcega; Triay, 1994; Rocamora & Yeatman-Berthelot, 1999). La población nórdica realiza largas migraciones: viajan a sus cuarteles de invierno en el África subsahariana, entre los meses de agosto y octubre; a partir de febrero o marzo, los adultos emprenden el viaje de vuelta, regresando al mismo nido, año tras año, para criar. Por tanto muchas poblaciones atraviesan el estrecho de Gibraltar dos veces durante los pasos migratorios, es decir: cuando se dirige a África ecuatorial o sur de España a pasar el invierno, o durante el paso prenupcial, cuando retornan al norte de Europa para reproducirse. Parece que el progresivo aumento de las poblaciones finlandesas, escocesas, alemanas o francesas, es el responsable de que un mayor número de águilas pescadoras atraviesen la Península Ibérica. Alguno de estos ejemplares estaciona durante los pasos migratorios en embalses o estuarios, y otros, encuentran aquí tranquilidad y comida, por lo que deciden no seguir viajando hasta África. Se trata de individuos jóvenes que en su primer viaje, eligen nuestras zonas húmedas para pasar en invierno. El refuerzo de la pablación de águilas pescadoras en las Islas Chafarinas y una gestión activa del territorio para mejorar el hábitat potencial de las mismas aumentará las posibilidades de éxito en las migraciones y establecerá vínculos entre las poblaciones del sur de España y del Parque Natural de Alhucema (Marruecos).
Las migraciones de águila pescadora desde el norte de Europa (Finlandia, Suecia y Alemania principalmente) en su viaje hasta África se deben favorecer mediante la instalación de nuevas parejas en zonas seguras mediante la construcción de nidos artificiales en las islas donde la población no esté saturada (medida probada con éxito en Menorca y Córcega; Triay, 1994; Rocamora & Yeatman-Berthelot, 1999).
La población nórdica realiza largas migraciones: viajan a sus cuarteles de invierno en el África subsahariana, entre los meses de agosto y octubre; a partir de febrero o marzo, los adultos emprenden el viaje de vuelta, regresando al mismo nido, año tras año, para criar. Por tanto muchas poblaciones atraviesan el estrecho de Gibraltar dos veces durante los pasos migratorios, es decir: cuando se dirige a África ecuatorial o sur de España a pasar el invierno, o durante el paso prenupcial, cuando retornan al norte de Europa para reproducirse.
Parece que el progresivo aumento de las poblaciones finlandesas, escocesas, alemanas o francesas, es el responsable de que un mayor número de águilas pescadoras atraviesen la Península Ibérica. Alguno de estos ejemplares estaciona durante los pasos migratorios en embalses o estuarios, y otros, encuentran aquí tranquilidad y comida, por lo que deciden no seguir viajando hasta África. Se trata de individuos jóvenes que en su primer viaje, eligen nuestras zonas húmedas para pasar en invierno.
El refuerzo de la pablación de águilas pescadoras en las Islas Chafarinas y una gestión activa del territorio para mejorar el hábitat potencial de las mismas aumentará las posibilidades de éxito en las migraciones y establecerá vínculos entre las poblaciones del sur de España y del Parque Natural de Alhucema (Marruecos).